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martes, octubre 26, 2010

i n t r u s o

domingo, octubre 10, 2010

10.10.10

Eres mi chica de los ochentas.
Fue lo último que escuché antes de parpadear y encontrarte muriendo entre mis manos.

Te dije que morirías, y que sería mío tu último aliento, que tu vida en un espasmo sería resguardado en mi cuerpo. Decidiste creer que mentía, decidiste andar frente a mis ojos con cinismo, y ahora que tus desorbitados ojos marrón se miran reflejados en los míos, entiendes, que ya no habitarás otro espacio mas que el de mis recuerdos.

Entonces me amas, un segundo.

viernes, septiembre 03, 2010

Infierno

p á r p a d o s c e r r a d o s

Se levanta del sofá, toma la esfera de cristal con el pez dorado girando con frenesí. Pasos desnudos marcados despacio. Abre la nevera (El pez ha creado un remolino dorado en la esfera) lo coloca en ella, cierra la nevera.

p á r p a d o s a b i e r t o s

Esta inmóvil dando la espalda al refrigerador con las manos ocultas por detrás

-¿¡Qué puta madre te pasa?!

Me mira y sonríe mientras trae a la vista sus manos sosteniendo una esfera de hielo:

- He congelado el tiempo.

p á r p a d o s c e r r a d o s

lunes, abril 19, 2010

Pares










sábado, marzo 13, 2010

Sustantiva

El tercer amanecer con Ella. Quizá la tercera semana. Podrían ser años si así lo quisiera.

En el momento que llegó a mi habitación, la sentí sentarse en mi cama, me murmuró una pregunta al oído; la creí una de mis alucinaciones nocturnas y no pude negarme. Al instante siguiente la luz había llegado de nuevo a mi habitación y mientras despertaba, Ella con su imágen borrosa en mi cama, cobraba vida. Ahora tengo a esta mujer cuando abro los ojos, que parece mirar en otro tiempo, recorriendo y dibujando firmamentos inexistentes, inmutada, mórbida.
El tiempo parece ser nuestro espacio en común, en ocasiones permanece dormida por semanas mientras acontece un solo día para mí. A veces sus movimientos se miran como una estela borrosa e invaden mis oídos cómo un zumbido que jamás sale de la habitación. Su piel carece de tacto, su rostro firme como una roca no alberga más que los finos vellos que aterciopelan su piel de arcilla. Ni una arruga, ni un gesto ha cruzado por ese rostro ficticio.

-No puede permanecer una eternidad aislada... -dice Martes mientras su pensamiento se atora entre nuestros pies. Todas sus palabras tienen la voz del deseo que mantiene esclavo en su cuerpo. -Ella, es suficiente mujer... para nosotras - agrega intentando ocultar la excitación en sus negros labios para transferirla a los míos al besarme. En la oscura iluminación que me proveen sus emociones, cualquier intento por encontrarle un poco de lógica a Martes, es un intento plausible así cómo irrelevante. Su aparente estado de sensatez, no es más que un momento de agotamiento patrocinado por la intensidad de sus impulsos.

Martes devora mis muslos entre sus lágrimas y risas, mi mente permanece al mismo tiempo en mi habitación, al lado; estudiando los movimientos, los patrones y secuencas irregulares de Ella sobre la alfombra; caminando por el filo de la ventana, de pie en un vértice de la habitación.

Ella. Sustantiva. Pensamiento.
Se da a desear cómo la lógica que la profana, cómo las emociones al corromper la razón.

-¿Puedo habitarte? - Si.

domingo, diciembre 13, 2009

Métodos de búsqueda activos y pasivos

Voy a hacerlo




















aunque no quieras
aunque te tema
aunque me enamore
aunque sea una cobarde



















Lo voy hacer.
Después me tapare los oídos.
Fingiré ser una olla con vapor a presión.
Chiflo agudo para no escucharte decir eso que tanto temo.



Tal vez me queme las orejas.


Tal vez.
Tal vez permanezca.
Tal vez permanezca obscenamente.
Tal vez permanezca obscenamente muda.
Tal vez permanezca obscenamente muda delirante.
Y me queme las orejas...



y la boca.




Tal vez recupere el ímpetu
y gallardia
Los tengo molidos.
Quizá vuelva a ser brava.
Decidida como una olla que chifla y asusta,
que aniquila,
que hierve,
hermética.
Quizá tome de ti lo que necesite


y me marche.













Voy a hacerlo.
¿Que mas puedo perder?



Nunca te he tenido.



Nunca me has tenido.



...






Nunca me he tenido.

miércoles, noviembre 25, 2009

Retrato del desconocido

Llegan las veintiuna horas y comúnmente lo miro sentarse en ese sofá junto al librero con el torso relajado hacia la derecha, recargando el peso de su cabeza en la mano que sostiene su barbilla. El dedo índice siempre toca la cien. Con la mano izquierda remoja unas cuantas palabras en la taza de café que acomoda en el descanso, las lleva de nuevo a sus labios levemente abiertos, donde las sostiene y las mastica despacio. No deviene nada con la mirada, su gesto altanero es tan incongruente que siempre me provoca quitárselas de la boca, entonces me levanto del sofá de enfrente y me acerco a su rostro. Raspo con mi lengua la comisura de sus labios, puedo percibir ese sabor intenso, abundante y corrosivo como el vinagre; pero tan cambiante, semisólido que me provoca probarlo de nuevo y retenerlo entre el paladar y lo ancho de mi lengua. Lo vuelvo a mirar y permanece apacible, tan relajado cómo si cada partícula de sabor fuera perfectamente identificable, estudiada y cotidiana en su boca. Si en ocasiones se inmuta lo hace con las cejas, su gesto se contrae hacia el interior de su cabeza, y una de ellas –la que lleva incrustado un destello metálico- se alza sobre la otra; entonces se acerca de nuevo la taza y escupe dentro de ella.« Cuando era niño solía controlar a los demás con la fuerza de su mente, era tremendamente persuasivo e incitaba a otros a cometer locuras. Cómo el Jaibo en esa película de Buñuel, sólo que sin el espíritu fatalista y ni el complejo de Edipo » -pienso en ello mientras lo miro colocar de nuevo la taza sobre el descanso del sofá- yo podría bien ser una de esas mentes manipuladas con su fuerza, por eso prefiero mirarlo del otro lado de la sala, bajo la sombra de las escaleras.

Veintitrés horas. Se levanta mecánicamente del sofá y suele caminar -con una rara mueca traviesa- sobre los libros que dibujan un camino hasta su recámara, yo lo sigo y me llevo conmigo su taza para beber de ella. A veces creo que inconcientemente cuenta los pasos antes de llegar a su cama, cómo quien trajera marcado en el pulso el ritmo adecuado para pisar siempre por el mismo lugar; nunca he trato de seguirle sobre sus huellas, me limito a caminar a un costado y contemplarlas hasta entrar a su cuarto. Esta noche me sentaré sobre el mueble que esta en la esquina junto a la ventana, en ese borde dónde la oscuridad no se ve tocada por el resplandor de la noche y dónde puedo mirar sin ser descubierta. Cuando se sienta en el borde de la cama y permanece en silencio antes de quitarse la camisa, imagino que se prepara para despojarse de todas las poses; cómo un mimo que se sienta frente al espejo y realiza el ritual de convertirse de nuevo en humano, el se quita con agilidad la ropa y caen un montón de objetos pesados sobre las sábanas; entonces, los arroja de su cama y se tumba en ella. Ese momento en que se encuentra apacible recostado boca arriba, es por el que cada noche me cuelo entre las sombras para mirar de nuevo, por el que sucumbo cada noche en la curiosidad natural que tengo de él y le miro cada pliegue de su piel, sus ojos como cánicas brillantes, le deseo. Me quedo dormida un rato para marcharme por la mañana.

Cuatro horas. Abro los ojos. Sigue despierto recostado boca arriba con los brazos cruzados detrás de su cabeza, permanece inmóvil aunque ocasionalmente mira de lado la ventana - junto a la que estoy oculta sobre el mueble que tiene la estatuilla del Buda- Apenas me percato que he derramado el café y se ha inundado la recámara estropeando la duela, las cosas tiradas flotan. Esto no es normal, no puedo mirar más y vuelvo a dormir sentada abrazando mis rodillas.

¿Qué hora es? Pienso mientras entre abro los ojos y un extraño cansancio parece sujetarme fuerte las extremidades. Trato de mirar y sólo veo una enorme pared blanca, hay hormigas de colores trazando curiosos caminos en ella. « Tengo que irme » es el impulso en mi mente que me hace sobresaltarme, pero el mundo rota y caigo en cuenta que la gravedad esta detrás de mí. Yo he abandonado ese espacio seguro de penumbra. Estoy recostada y siento el frio en el pecho -veo luz en mi pecho- el olor de objetos remojados en café, la sábana fría raspando mi espalda, una corriente tibia adentrandose en la oreja derecha. Giro la cabeza en esa dirección. Le veo mirarme.

martes, noviembre 10, 2009

Cazador de Espíritus


No me cuesta ser racional contigo, pero mientras más te razono, más siento empatía con los aturdidos. Demente, perturbada, lunática, desequilibrada, chalada; la manía viene en dosis pequeñas, ácidas, ásperas, corrosivas; sin horarios y sin expectativas. Mordiente de mis neuronas: no temo perder la cordura, si por cada inferencia lógica, estoy a un paso más cerca de ti.

lunes, octubre 26, 2009

Cuatro noches de soñarte

Que noche de sombras y matices en la piel,
de poros abiertos y vellos erizados,
de tu aroma forastero en mi nariz
surcador de las papilas rasposas de mi lengua

¡Que noche de soñarte y despertar deseándote!

lunes, septiembre 28, 2009

Compárteme otra copa

Tu risa es graciosa. Ádelante, bebe otra copa, yo no voy a preguntarte su procedencia, no me interesa si es tinto, blanco o rosado violeta; si se espuma, o tiene el cuerpo de una diosa. Yo me bebo el momento, me bebo la hora y el temblor de tu mano al descorcharlo de nuevo. ¡Ja! dime, ¿te has escuchado alguna ves?, ¿quieres embriagarte? Bébete la noche, no me importa el vino ¿¡Quién carajos necesita el vino?! yo estoy ebria de tus palabras, de tu ceja dislocada, de tus torpes y absurdos intentos por compartirme o robarme el exceso de calor. Es graciosa, tu risa. Yo conocía un chico que se reía sin voz, ahogado, así con los puros músculos de la quijada y la boca bien abierta; reía tan intensamente que su quijada jalaba la nuca y su nuca a la espalda, y la espalda se encorvaba y le aprisionaba tan fuerte el abdomen que terminaba siendo mas un rescate de emergencia reír con él. ¡Si! ¿es gracioso verdad?, compárteme otra copa. ¿Se trata de que sea tinto para que lo derrames en mi? No te creas que soy ingenua, se supone que tu intentes tocarme y yo ebria de tu astucia termine sin ropa en el sofá. Vamos, tu risa es graciosa; pero fingiré no saber nada de vinos y tu trata de olvidar que yo sé que el vino es sólo un pretexto.

martes, agosto 11, 2009

Púrpura


Si tomaras el cierre que comienza entre mis ojos, justo encima de las cejas, y los deslizaras pasando por la nariz y los labios; te diría que no te detuvieras ni siquiera si escucharas mis lamentos huecos al pasar por la traquea o el aire comprimido de mis pulmones golpearte la cara. Si decidieras seguir o no, te obligaría a conducirte por el ombligo hasta dividirme completamente; podría desencajarme, mirar dividida mente y sentimiento. Expuesto todo el color en tus manos: tus ojos mirarían púrpura.

martes, julio 28, 2009

Sistema eléctrico

Una tarde de Mayo en que el precario mantenimiento de la ciudad se comió el sistema eléctrico de la colonia, me apresuro a salir de ese lugar: el hedor de esa sala y la puerta rechinando no podrán mantener mis nervios tranquilos por mucho tiempo...
Desde la mañana no hay nadie en casa, y hace meses me domina la cabeza el deseo de tumbarme en mi cama y permanecer totalmente sola una noche. Bajo huyendo torpemente por las escaleras para encontrarme que la calle es aún mas monstruosa sin luz -sólo por debajo de esta pestilente casa, podría sangrarme la nariz- Camino tan rápido como los tacones me permiten, por momentos creo que hago maravillas siendo la primera ves en mucho tiempo que desempolvo este par. Siento que la oscuridad me agrede, apenas puedo distinguir siluetas que en ocasiones se definen cuando pasa un auto en contraluz, o están tan cerca de mi como para querer correr a refugiarme en algún lugar; uno nunca sabe que maldito demonio puede surgir de las sombras. ¡Si tan solo pudiera equilibrarme y esta tonta falda me soltara las piernas! he recorrido mil veces este trayecto, ahora me parece estúpidamente eterno y vacío. La poca luz que entra a mis ojos me juega alucinaciones extrañas, he creído ver siluetas rodearme y siento que ese horrible hedor a madera húmeda llena orines de gato se aferra a mi nariz, me esta siguiendo. De nuevo podría correr, trato de no caer en ese hoyo que se hizo hace dos semanas cuando un rayo tumbó el único poste de luz que alumbrada decentemente este tramo de la calle, pero el susurro de las siluetas caminando y riendo perversas al otro lado de la calle me provoca el impulso de girar constantemente hacía atrás. El golpeteo de unas llaves me sigue los pasos. Lo juro. Tan pronto llego a la puerta del zaguán, siento que se aproxima ese ruidito, busco desesperada mis llaves a tientas en mi pequeño bolso, ¡es ridículo su tamaño! y el hecho de que mi corazón me perfore el tórax lo es aún más. Desesperada trato de sentir la llave correcta pero se multiplica tantas veces como intento atraparla y mis poros se están hinchando súbitamente como escotillas, cómo si a los pulmones no les fuera suficiente el aire para respirar. Alguien se acerca, lo sé, casi puedo verlo por la rabilla del ojo, lo siento, ¡lo escucho!; un asaltantesecuestrador¡asesinopsicópata! Deprisa coloco la llave. Sombras, pasos, risas, viento corren hacía mi y me cega la necesidad de gritar tan pronto gira la llave y me sitúo en una fugaz movida del otro lado de la puerta.
A salvo. Casi creo haber emitido un grito ahogado, pero ¿para que gritar?,¡no esta sucediendo nada! Siento el color regresarme a la piel y camino por ese largo y oscuro pasillo comunitario, mientras me sonrió a mi misma con la euforia triunfante de quien ha ganado una batalla.

martes, junio 23, 2009

Plegaria de media noche


No tengo nada mas que agregar.

domingo, junio 14, 2009

14

Ojos cansados.
Recordé cómo recuperé el aliento en el sanitario.
El montón de palomitas que me trague para calmar el revoloteo de las mariposas.
La película que necesitaba ignorar.
Tus ojos examinando mis manos. Y mis ojeras.

El señor que nos miraba en la rueda de charanga.
...
Las meseras galácticas que nos sirvieron el frappe.

Tu mano tomando mi brazo para evitar se aplastados por la manada de gente.
El tiempo escabulléndose por toda la noche.
Tus brazos acorralando más que mi cintura.
Alejarte de nuevo en el tren y yo comiendome tus mini m&m's.
Un día catorce.

viernes, junio 12, 2009

Ensayando mentiras

No necesita ser real
no lo ha sido en mucho tiempo.

Necesito que me mientas
que me conviertas en tu musa,
en tu excusa para que finjas.
Escribe que me necesitas.
Escribemelo en la mente.
Y en los ojos.
Y en las piernas.
Y en la boca.

Quiero todo eso de ti que jamás he conocido
quiero todo lo que ocultas,
lo que no te atreves a vivir.

Elijo vendarme los ojos
y engañarme
mientras no dejes de mentir.

jueves, enero 29, 2009

No estaré aquí cuando abras los ojos


Quisiera deshacerme de este deseo que se despierta como si solo estuviera dormido, retenerte en mis labios indefinidamente y saciar mi hambre de ti para dejar de amarte con el cuerpo.

Trato de escapar del yugo de tu tacto, convencerme que no estarás cuando abra los ojos y siga deseándote en el pecho, con la pelvis. Y así me he vuelto loca soñándote para poder llenarme las manos de ti, de esa sensación de vibrar tus ojos con las huellas de mi piel y esculpir en la penumbra mis emociones en tu cuerpo. Entonces el deseo es todo y tú eres mi deseo. Cómplice en silencio.

Quisiera que esta ansiedad por ti me permitiera alcanzarte, concretarte entre mi vientre y mis dedos, regresar por las sábanas y los cuerpos que dejamos entibiándose y escucharte de nuevo latir conmigo. Porque no estaré aquí cuando abras los ojos.

domingo, octubre 26, 2008

Justificando males


Lleva días enferma, semanas; creo que si juntara cada uno de los días en que se la ha pasado doliente desde que tenía 15 años tendría un aproximado de 252 días de esta infeccioso, ¡Dios, eso es casi un año!

Ya no sabe ni a quien echarle la culpa, de partida cuando tienes 15 no se puede ser la persona mas responsable y divertirse, así que irresponsablemente simplona solía jugar a mojar y ser mojada con botellas llenas de agua, procuraba no usar suéteres ni nada abrigador para sentirse bien valiente y en onda, comer papas fritas con salsa valentina y taquitos en la calle era la comida mas nutritiva, entrenar mañana y tarde sin comer adecuadamente no le preocupaba y por supuesto no recordar la dosis de drogas que le recetaba el médico, lo mas normal.
No puede decir que no fue la culpable en ese entonces, sin embargo las cosas son distintas desde que comenzó a madurar. Ahora es una mujer sumamente responsable, que el cumplir con sus deberes se antepone a los instintos básicos humanos como dormir y comer, y los socialmente sanos como ser feliz. Es una mujer dedicada al cien por ciento que en su trabajo busca dar dos pasos mas para demostrarse a si misma y a su entorno lo capaz y perseverante que es. Trata de ayudar en la vida de todos los que la rodean y sacrifica espacio y tiempo por el bien social.
Por esta razón tal vez ahora las razones no permanecen en su control como lo era en ese entonces y su incapacidad actual de controlar muchas áreas de su vida sea la verdadera razón por la que no sale de su inmundo estado (…) jajaja tampoco me lo he creido, en realidad comienzo a pensar que la verdadera razón esta en su mente retorcida que usa de la enfermedad para llamar la atención, justificarse ante la ineptitud y sepa Dios y su subconsciente que mas.

No, definitivamente seguirá enfermándose.