lunes, septiembre 28, 2009
Compárteme otra copa
domingo, septiembre 27, 2009
Acicalar
I
¿Ese es tu disfraz de rebeldía?
Eres ficción debajo del pellejo,
Quimera moderna,
tu saliva es agria,
tu cabeza llena de moscas,
y tus piernas flojas
alojan un montón de gorrones.
Y sonríes,
incapaz de mirarte.
Ni veinticinco centavos,
por el disfraz y el relleno.
II
En la punta de la lengua.
A flor de piel.
Entre ceja y ceja.
No encontraba una escoba para barrer, lo intente soplando pero el polvo me cubrió la mirada y dolorosamente fui soplando a ciegas. No puedo hacerlo de otra forma, las manos no sirven con tantas partículas dispersas. Al diseminarse en el aire me compacto yo como concreto; mientras se vuelve más ligero, yo me acerco dos toneladas al centro de la tierra; mientras se mezcla con las nubes, yo me convierto en masa terrenal, definida, inmutable. El polvo irrita, quema, por eso lo barro. No puedo hacerlo de otra manera, me muerdo siempre las uñas, levanto los ojos cerca de las cejas, hablo con sarcasmos, tengo una lista de manías adquiridas huéspedes de mi. Y gateo a ciegas, soplando polvo que me quema, que se barre pero no desaparece, regresa siempre y lo cubre todo.
Entre pensamientos y movimientos autómatas hubo espacio para el polvo, para el tiempo que lo dejo, para la vida y después el ardor. Casi me deja ciega, casi me quema la piel, casi me cierra la garganta.
Lo sentí
Entre ceja y ceja.
A flor de piel.
En la punta de la lengua.
III
No soy lo que crees, no soy lo que digo que soy, no soy lo que creo cuando despierto. No soy mas que la alucinación de lo que deseas y mi propia posibilidad de ser.