jueves, junio 18, 2009

Orbitales Atómicos

Trabaja febrilmente en su buceada por la red porque de alguna manera cree que puede obtener un buen referente que le ayudará a completar su trabajo para Química. Yo escéptica me limito sugerir frases de búsqueda o señalar con mi “santa mano atinadora” el link que mas me late. Pero pronto comienza a sufrir el hastió de su búsqueda poco exitosa y yo un creciente placer por jugar con esos rizos desordenados que se esconden tras sus orejas…

Le exploro con mi mirada en modalidad macro, cada poro, cada bello, cada lunar de su cuello y rostro. Bla bla bla-bla bla. Descubro la comisura y las arrugas de sus labios, el color sandía... sandía. Me acerco discretamente simulando compartir interés por su reciente hallazgo. La sandía. Cierro los ojos… ¡Mmm, su olor! Observo de nuevo la articulación, el espesor entre cada palabra y el color. Inesperadamente voltea y me mira, ignoró de que forma porque yo estoy perdida en los bordes de su boca; en un pequeño lunar que me ha parecido ver, pero no puedo ubicar porque no deja de hablar y mi cabeza no para de girar. Bla bla bla-bla bla. Calla.


-¿Me estas haciendo caso?, no sabes de que estoy hablando. Parece molesto, pero mi mente ha podido pescar algo de ese balbuceo:

-Orbitales atómicos.Respondo y regreso a sus labios tímida. Medio incrédulo me reta con la mirada y agrega:

-Un electrón que se mueve alrededor del núcleo puede considerarse ligado a él y podemos describir su movimiento ondulatorio mediante la ecuación de ondas.


Espera una reacción de ignorancia en mi rostro, pero yo me he quedado fascinada. He entendido lo que ha dicho; se exactamente a lo que se refiere porque yo soy ese electrón moviéndome frenéticamente alrededor de el, completamente ligada al cadencioso deseo por sentirlo de alguna manera.

Le miro a los ojos segura, se clava en los míos. Las niñas se me van a salir, juego con el lápiz nerviosa y sonrió sutilmente: la perfecta invitación a estrechar distancia. Cierro los ojos y pronto puedo sentir una oleada continua de suave de calor que entra por mis labios, me recorre la columna y pasa por el vientre para perderse entre los muslos.Una y otra vez.


Un beso, y la ecuación resuelta.

3 comentarios:

Angelo Negrón dijo...

¡Fascinante la similitud entre todo lo que nos rodea con el amor o el deseo! Me gusta ese juego. Es algo con lo que practico en mis letras y veo que dominas perfectamente.
Muchas gracias por tu visita. Vuelve cuando gustes las puertas estarán abiertas y tu insomnio acompañado por el mío. Un abrazo desde Puerto Rico.

Juan Manuel Zúñiga dijo...

Woa... se me ha erizado la piel. Genial ese final.

La micro-vida... la macro-vida...

Dzoara dijo...

Me da gusto recibir sus comentarios.
Vuelvan cuando gusten, yo encantada.

:)